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LA HISTORIA DE LAS DELGADAS 

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Las Delgadas… Aldea que conocer

Cuentan que “…dos hermanas, apellidadas Delgado, vecinas de Zalamea y poseedoras de tierras y ganados en estos lugares se instalaron en ellos; a ellas se les fueron sumando otros vecinos y el lugar tomó el nombre de estas mujeres, conociéndosele con el nombre de “Las Delgadas”.

Otra leyenda cuenta que un cabrero estableció su corral de cabras en estas tierras y que en la colina donde actualmente se sitúa la aldea se encontraba un rebaño de cabras famélicas. Éste se refería al mismo como “Las Delgadas”.

También hay otra leyenda a la que hace mención Fray Francisco Fulbrook en 1786, narra que dos hermanas de apellido Delgado, vecinas de Zalamea la Real, se establecieron en estas tierras. Al irse incorporando más vecinos al asentamiento inicial comenzaron a llamar al mismo “Las Delgadas”. Acerca de su origen se narran dos leyendas. La primera hace mención a un cabrero que situó en este contorno un corral de cabras que no estaban precisamente muy lustrosas, y cuando se refería a este lugar, lo llamaba por el corral de “las delgadas”, nombre que luego tomaría la aldea. 
 En 1751 fue erigida parroquia independiente; su titular es Nuestra Señora de los Dolores, patrona de la aldea que procesiona por Semana Santa.

Los vecinos tuvieron que sortear enormes dificultades para que se les reconociera como patrona a esta virgen, ya que oficialmente el patrón de Zalamea y todas sus aldeas era San Vicente Mártir. Para ello tuvieron que recurrir a Roma, donde por fin se aceptó su petición en 1817.

Los moradores de esta población recibieron con júbilo la noticia e incluso regalaron la antigua imagen que había en la ermita a la Iglesia de El Berrocal.

En lo que respecta a la demografía de la aldea, ésta pasó de una cima poblacional que rondaba los 500 habitantes en los años 30 hasta llegar a caer hasta el medio centenar a finales de siglo.
Con la explotación de las minas de Riotinto, la población de la aldea aumentó considerablemente, volviendo a decaer, sobre todo a partir de la década de los 80, tras la crisis de la minería. 
La emigración se centró principalmente hacia la capital provincial aunque varias familias de la aldea emigraron a otros lugares de Andalucía, al País Vasco, a Cataluña o al extranjero 
Entre sus fiestas más destacadas está la de la Cruz, celebrada en el mes de Julio.

La aldea de Las Delgadas cuenta con una iglesia fundada en el año 1745 y consistente en una nave única con arcos rehundidos en el grosor del muro y terminada en un testero plano al que se abre un camarín. Los frentes de la escalera del camarín y el propio pavimento están revestidos de azulejos sevillanos del siglo XVIII y conserva pinturas murales del siglo XVIII de estilo muy popular. La primitiva cubierta de la nave debió ser de medio cañón con lunetos y arcos fajones que apean sobre ménsulas.

Hoy tan sólo se conservan estas últimas por haberse hundido la bóveda. Actualmente la iglesia ha sido restaurada. Su fachada principal se resuelve mediante una simple portada con vano rebajado y rematada por un frontón. Sobre ella, una potente espadaña de dos cuerpos y tres vanos entre pilastras. La imagen titular es Nuestra Señora de los Dolores, patrona del lugar.
La aldea sobrevive a la pérdida de población progresiva atrayendo a hijos y nietos de aquellos que partieron fuera en busca de un futuro mejor además de a forasteros en busca de paz y tranquilidad en uno de los parajes más bellos de la Sierra de Huelva. Comienza a desarrollarse el turismo rural en la misma

Según una historia contada entre otros por Diego García Ruíz, Clemente cuenta el nacimiento de la aldea de Las Delgadas y de la construcción de la iglesia. Dice así:
Hace seiscientos años
no existía nuestra aldea,
pero sí había otra,
se llamaba Villa Nueva.
Estaba situada en la cerca del Pilar,
y todos tenemos nuestros orígenes allá
En Villa Nueva vivía
un alcalde, es natural,
Polaina se llamaba,
ahora os cuento más.
Este señor iba a misa domingos al Villar

con su buey y su carreta
para con Dios quedar.
Salía por la mañana
en cuanto el gallo cantaba
pá regresar por la tarde
ya con la noche avanzada.

Pá no hacer tanto camino 
y no perder tanto el tiempo,
se propuso construir 
para oir misa: un Templo.
Lo hicieron en el Cabezuelo
y lo podemos contemplar,
pues esa Iglesia no es otra
que la iglesia de “La Dergá”.